sábado, 4 de marzo de 2017

Guajira

¡Cuánto tiempo amigos! Apenas ni me sé mover con las nuevas y horrorosas actualizaciones de Blogger; pero eso no excusa mi ausencia.
Tocaba ser sincera, la verdad es que no sé que hacer con este blog, no tengo ni la más remota idea. Tengo la impresión de que este blog guarda a la pequeña personita adolescente que era yo hace unos años y eso me hace mucha gracia. Seguro que no hay nadie por ahí escuchándome ni lo echo en cara, estos meses he sido un desastre. A veces no tenemos ni idea de las vueltas que da la vida y con todas las curvas que nos podemos encontrar por el camino.
Todos tenemos miedo al caer de la montaña rusa; pero cuando se termina, todos queremos volver a intentarlo. Y así es la vida en cierto sentido, hay que disfrutarla al máximo no vaya a ser que esta se te escape de las manos. No digo que internet me salve del paso del tiempo; pero creo que la mejor manera de pervivir durante la historia es creando. Creando cualquier tontería, desde dibujar un garabato, escribir una frase en la agenda o publicar en un blog que muchos daban por muerto.
No soy nadie para dar lecciones; pero creo que se acercan nuevas curvas en mi vida y son muy buenas o eso creo. Espero no rebotar en el intento y estar a la altura en la caída, mientras que al menos alguien este dispuesto a leerme en este blog o en donde sea.
Muchos besos y nos vemos pronto pequeños monstruos.



jueves, 29 de septiembre de 2016

Actualmente no me encuentro en mi época más álgida como intento de bailarina ni me siento más orgullosa conmigo misma de lo normal, simplemente empiezo a sentir la danza más dentro, estoy siendo capaz de comprenderla como ella se merece, como ambas nos merecemos.
El ballet, al igual que otras disciplinas, es un camino duro en una única dirección y no es tan fácil como intentan pintárnoslo. Cada ejercicio o posición no sale a la primera, ni mucho menos a la segunda, sino que es algo que se perfecciona cada momento y que da sus frutos muy poco a poco, algo que se cultiva desde el primer instante, que se cocina con cuidado, algo que si dejas de regar, deja de crecer y se estanca. Nunca existirá el bailarín perfecto, porque este tendrá el objetivo de superarse cada día, de ser mejor que el día de antes.
Es un sacrificio acompañado de esfuerzo, superación, competitividad y sufrimiento. Habrá muchas razones que te hagan dejarlo, yo misma lo he dejado varias veces; pero luego conscientemente he vuelto porque lo echaba de menos. A fin de cuentas te acabas convirtiendo en su propia esclava, porque a pesar de todo lo malo que te haga, siempre existirá algo bueno que te haga continuar o en mi caso, volver.
Es un arte en el que se combina cuerpo y mente, donde se interpreta lo que sentimos a partir de movimientos y por el cual se crea a partir de un sonido.