jueves, 29 de septiembre de 2016

Actualmente no me encuentro en mi época más álgida como intento de bailarina ni me siento más orgullosa conmigo misma de lo normal, simplemente empiezo a sentir la danza más dentro, estoy siendo capaz de comprenderla como ella se merece, como ambas nos merecemos.
El ballet, al igual que otras disciplinas, es un camino duro en una única dirección y no es tan fácil como intentan pintárnoslo. Cada ejercicio o posición no sale a la primera, ni mucho menos a la segunda, sino que es algo que se perfecciona cada momento y que da sus frutos muy poco a poco, algo que se cultiva desde el primer instante, que se cocina con cuidado, algo que si dejas de regar, deja de crecer y se estanca. Nunca existirá el bailarín perfecto, porque este tendrá el objetivo de superarse cada día, de ser mejor que el día de antes.
Es un sacrificio acompañado de esfuerzo, superación, competitividad y sufrimiento. Habrá muchas razones que te hagan dejarlo, yo misma lo he dejado varias veces; pero luego conscientemente he vuelto porque lo echaba de menos. A fin de cuentas te acabas convirtiendo en su propia esclava, porque a pesar de todo lo malo que te haga, siempre existirá algo bueno que te haga continuar o en mi caso, volver.
Es un arte en el que se combina cuerpo y mente, donde se interpreta lo que sentimos a partir de movimientos y por el cual se crea a partir de un sonido.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Cultivando

Todo aquello que queremos que crezca lo tenemos que cuidar. Que dar cariño, que regar etc.
Hace mucho tiempo que este blog no es cuidado como Dios manda, no está seco del todo; pero sí un poco abandonado. "No lo abandones, él nunca lo haría" (eslogan de mi primer blog contra el maltrato animal) . He decidido seguir ese eslogan ¿no? Hay que retomar lo anteriormente olvidado, darle una vida nueva, renovarse, dicen. Vamos a ello, digo yo.